ECO STAFF

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PaulaJoséFabiánFernandoAgrupación

DEFINICION DE ESTRES


Los seres vivos actuamos en nuestro medio transformando energía y materia de acuerdo a nuestras capacidades orgánicas, estas acciones requieren luego nutrición, metabolismo y descanso para el equilibrio vital.
Cuando por exceso de tiempo o intensidad las acciones superan la recuperación normal de estas capacidades ocurren los procesos de estrés sentidos en el cuerpo que protegen las reacciones recuperadoras.
Son procesos homeostáticos que también pueden ser utilizados, sabiamente y respetando sus límites, para generar expansión y aprendizaje de nuevas habilidades.
El estrés es un conjunto de vivencias actualizantes en los seres vivos que restablecen la plenitud de sus potencialidades y el orden integral de su cuerpo.
Los síntomas y sensaciones del estrés son originados por acciones que han excedido el equilibrio saludable (integrado, conciente, placentero) y producen desgaste acumulado sin llegar a producir daño.
Entonces el estrés es la globalidad de procesos homeostáticos y dinámicos de reversibilidad, recuperación y reparación, que siempre demandan tiempo libre de exigencias y el reabastecimiento de recursos físicos, psíquicos y sociales para volver al equilibrio en estados de gozo y plenitud vivientes.
Si el estado de plenitud no se logra, la actualización del potencial del organismo lo hará permanecer en los procesos de estrés crónico que pueden abarcar toda la vida. Por ello es fundamental identificar el origen de las exigencias (en las relaciones sociales y en la propia personalidad) y desactivarlas temporariamente.
Si del estrés deviene una oportunidad para el aprendizaje, este es posible porque los procesos homeostáticos actualizan nuestro potencial creando nuevas relaciones en las múltiples funciones del cuerpo, y a ello llamamos expandir nuestra capacidad e integrar nuevas habilidades. Este proceso creativo se consolida ineludiblemente en el descanso reparador.
A diferencia del accionar en el mundo sin estrés, durante el mismo existe una parte del ser que ha accionado algo más allá de su capacidad derivando recursos de la pronta recuperación hacia las acciones sobre el medio, y por tal exigencia sobrevienen molestias, dolor, fatiga, o pierde el gozo y la plenitud.
Resumiendo, el estrés se origina cuando orientamos los recursos de nuestro organismo para cubrir exigencias fisiológicas, emocionales, mentales y/o sociales reiteradas y sin el tiempo suficiente para recuperar energía y repararnos en el descanso. Tal exigencia puede provenir del ambiente social o bien de nosotros mismos al ser dominados por frustraciones, miedos y creencias que nos alejan del gozo del vivir.
Significa que las exigencias pueden partir tanto de nuestras obligaciones con los demás, como de nuestro mundo interno (tenso por nuestra historia de vida y las decisiones que en ellas hemos tomado), o por la ineficacia de nuestros hábitos cotidianos para realizar nuestras prioridades vitales.
Siendo así, tomaremos el malestar físico o anímico como una llamada para reconciliarnos con la vida, con el cuerpo y con las prioridades personales y el placer de movernos vitalmente en la felicidad (y no hacia ella pues sería una exigencia manipulante). Con todo, es una oportunidad de alcanzar la dichosa plenitud en nuestro real vivir.