El estrés es una banda de procesos que ocurren entre las acciones orgánicas con disfrute y natural recuperación por un extremo, y por el otro su límite son los traumas irreversibles debido a una exigencia desmedida en intensidad y en el tiempo.
El distrés es la acumulación de estrés, es decir vivencias que traspasan la capacidad del organismo para recuperarse del agotamiento, las tensiones, alteraciones, daños y desvitalizaciones. El distrés es producido por estrés continuo o exigencias extremas en su magnitud.
El proceso de distrés paraliza funciones reparadoras del organismo cuya energía y estructura fue agotada enfrentando las exigencias, y por tanto ha generado el desgaste o la ruptura de los procesos homeostáticos vitales (orgánicos, psíquicos o sociales), dejando secuelas en la salud de la persona que requieren asistencia terapéutica y tratamientos reconstituyentes.
Las acciones sanas no producen desgaste sino que renuevan las habilidades y permiten el aprendizaje, son acciones sustentables y eficientes en las que el organismo se recupera mientras actúa.
El estrés es un proceso que desgasta las funciones orgánicas, psíquicas y sociales, vulnerando el proceso de aprendizaje por subordinar los recursos integrativos para responder ante las exigencias, y requiere tiempos y recursos de recuperación.
El distrés desgasta y consume los procesos homeostáticos en sí mismos que reparan los excesos habidos sobre el cuerpo, y ocurre debido a la persistencia de la exigencia.
Dentro de las afecciones orgánicas hallamos sindromes diversos, por ejemplo psoriasis, hipertensión arterial por estrés, preinfartos, colon irritable, fibromialgia, etc.
En el nivel psicológico podemos mencionar crisis de pánico, o agotamiento nervioso.
En el campo social por ejemplo, dentro de profesiones altamente vulnerables y mal reconocidas, el distrés es conocido como el "quemado" de las personas.
El distrés genera incapacidad y siempre requiere atención médica.
El estrés es un proceso que desgasta las funciones orgánicas, psíquicas y sociales, vulnerando el proceso de aprendizaje por subordinar los recursos integrativos para responder ante las exigencias, y requiere tiempos y recursos de recuperación.
El distrés desgasta y consume los procesos homeostáticos en sí mismos que reparan los excesos habidos sobre el cuerpo, y ocurre debido a la persistencia de la exigencia.
Dentro de las afecciones orgánicas hallamos sindromes diversos, por ejemplo psoriasis, hipertensión arterial por estrés, preinfartos, colon irritable, fibromialgia, etc.
En el nivel psicológico podemos mencionar crisis de pánico, o agotamiento nervioso.
En el campo social por ejemplo, dentro de profesiones altamente vulnerables y mal reconocidas, el distrés es conocido como el "quemado" de las personas.
El distrés genera incapacidad y siempre requiere atención médica.

